

Por estos días, mirar las pantallas no hace más que aumentar nuestra inquietud. Las imágenes que nos llegan son de bombardeos, explosiones, guerra y muerte, de forma continua y constante. A lo largo de la historia, se ha dicho mucho sobre las guerras; aquí intentaremos sintetizar un poco.
Un filósofo dijo que la política es la continuidad de la guerra por otros medios. Esta idea es clave porque se puede trasladar a todos los órdenes de la vida. ¿Por qué? Porque el ser humano, según el relato del pecado original, es una criatura de naturaleza caída. Eso hizo que en cada uno de nosotros se agazapara el egoísmo. "Egoísmo" proviene de ego, que en latín significa "yo". Esto convierte a la Tierra en un botín donde cada persona lucha por obtener su espacio, su metro cuadrado, desarrollando así la ambición en este mundo.
Aunque lo naturalicemos y no nos demos cuenta, la vida se torna una guerra constante de unos contra otros, en todos los órdenes y en todos los rincones. La actual guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán es lo más parecido al inicio de una conflagración mundial. Dijo el Papa Francisco: "Estamos viviendo la tercera guerra mundial en pedacitos". Llevamos un siglo de guerra; desde que terminó la Segunda Guerra Mundial no se ha dejado de pelear. Está todo el universo conocido en guerra. Cuando un imperio se siente débil, necesita una guerra para sobrevivir (¿Rusia?, ¿EE. UU.?), y también la necesita para vender sus armas y probar la eficacia de las nuevas.
Pareciera que el ser humano es frágil de memoria, ya que vuelve a la guerra como el perro a su vómito. Un par de frases famosas sobre la guerra resumen casi todo: "Las guerras se sabe cuándo empiezan, pero nunca se sabe cuándo terminan", y "En la guerra nadie gana, pierden todos". Como vemos, el humano es duro de cerviz y repite sus errores hasta el infinito.
Si nuestros políticos no pueden dialogar y solo pueden insultarse, como se vio en el Congreso por estos días, entonces estamos en guerra. A la guerra debemos combatirla con la paz. Solo así podremos sacar a la Argentina y al mundo de la guerra en que se encuentran. Dios es Paz, y la paz es un don de Dios. Invoquemos ese don.
Hugo Marino



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