

Antes te mandaban al verdulero a comprar lechuga. Pedías una lechuga y listo.
Ahora vas y el verdulero te suelta: “Tengo criolla, mantecosa, romana, capuchina, escarola, repollada…”
El cliente saca el celular, llama a la esposa y le dice: “Escúchame, no me mandes más a comprar lechuga con este verdulero.”
Se acerca molesto y, al final, confirma que solo va a llevar una docena de huevos.
Al toque, la repregunta: “Número uno, dos o tres; A o B; extra grande, mediano o chico; colorado, blanco; de campo o de ciudad…”
—Deme huevos de gallina feliz —reflexiona en voz baja, y ya tiene los huevos al plato con lo que está pasando.
Porque antes vos entrabas a un bar, decías “Buen día, un café”, y listo.
Ahora te atienden y te sueltan: “Hola, ¿cómo estás? Pago con tarjeta: hasta tres cuotas sin interés. Con efectivo, diez por ciento de descuento. Café tengo: cortado, lágrima, capuchino, expreso, americano, frappé, con leche descremada, entera, sin lactosa. Azúcar común, edulcorante, stevia o miel…”
—No, no, pará. Traeme el menú completo y yo le pregunto a mi nutricionista qué café voy a tomar.
Un café quería, boludo. ¡Un café!
No sé cómo explicarlo. Dicen que esto es la evolución.
Antes ibas al almacén y te quedabas charlando con el vecino. Por la inseguridad, ya no está ni el vecino. Pero mientras elegís entre 47 tipos de café, se te va la vida.
Tengo un conocido que conoce los 47 tipos de café, pero no tiene con quién tomarlos.
Antes jugábamos con un barrilete. Ahora los pibes quieren la Play de quinientos dólares, y si se aburre a los tres días, tenés que mandarlo al psicólogo.
Pero dejate de joder.
No sé cómo decirlo: nos robaron el vecino, la seguridad, la paciencia, los oficios, el tiempo. Y es imperioso recuperar el poco tiempo que nos queda para estar juntos y alegrarnos.
Nos acostumbraron a mirar para otro lado. Mientras tanto, se está quemando la aldea.
Y lo grave es que nos acostumbramos al humo. Al principio pica los ojos; después molesta un poco; y un día ya no lo notas.
Ese día no solo perdimos la aldea. Perdimos algo peor: la capacidad de darnos cuenta.



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INFORMACION25/07/2026





